La mala conducta mata a los perros

¿La mala conducta puede matar perros?

Desgraciadamente… la respuesta en un sí.

Basándonos en datos de estudios de Jaume Fatjó y Tomás Camps, dos de los mejores estudiosos del comportamiento animal a nivel Español, podemos hacer las siguientes afirmaciones.

Los problemas de conducta afectan directamente al bienestar del animal y afectan a un alto porcentaje de animales. Se estima que un 80% de los perros occidentales sufren problemas de conducta.

En un estudio realizado en España mediante encuestas a 433 veterinarios generalistas, mostró que el 98’3% de estos fueron consultados por problemas de comportamiento (Fatjó, 2006).


Una de las primeras causas de abandono son las conductas indeseadas.
De los 10 a 17 millones de perros que entran en centros de acogida en EEUU el 30% son llevados directamente por sus dueños (según la tesis de Tomás Camps). De estos, 46,4% de los casos se deben a problemas de conducta.

También en EEUU cada año solo en refugios se eutanasian entre 15 y  20 millones de perros (casi la mitad de la población total de España). De todos estos, el 70% son por problemas de comportamiento (Tesis de Tomás Camps).

Con esto, podemos afirmar que la mala conducta mata a los perros. Muchas veces se crean situaciones insostenibles para los propietarios y piensan que la eutanasia es la única solución.

El personal de clínica tiene que lidiar con situaciones duras, como son las eutanasias, ya que en algunos casos es la única solución para eliminar el sufrimiento del animal. Un animal con problemas de comportamiento puede estar sano físicamente y eso es todavía más duro tanto para el propietario como para el veterinario. Aunque, si se analiza, un animal que tiene problemas de conducta, también se debería incluir como un animal con una patología.

Por ello, se debería hacer un símil a una patología física. Porque cuando encuentras un animal con heridas, confías en que puedes llevarlo al veterinario para encontrar una solución. Por ello, lo mismo debería ocurrir con un animal con mala conducta. En ambos casos la eutanasia puede ser una opción, pero nunca debería ser la primera.

Por ejemplo, la agresividad es la patología más frecuente que lleva a pensar en la eutanasia como solución. Hay que entender que la agresividad es un problema en el que todos somos en parte culpables, desde el veterinario por no haber indicado bien las pautas a los propietarios, como el propio dueño que es el encargado de su educación. Por ello, el animal en sí no tiene la culpa de ese comportamiento. Además, los animales con este tipo de problemas sufren por que tienen picos de estrés y no se encuentran en un estado de bienestar.

Un perro puede ser agresivo por muchas razones, como por no haberse socializado lo suficiente, por haber sufrido algún trauma, por tener algún tipo de dolor crónico que lo hace reacio a acercamientos, por problemas hormonales, etc.

Con esto, queremos fomentar otras opciones a este problema. A día de hoy se cuenta con veterinarios especializados en el comportamiento animal. Los etólogos estudian qué comportamientos desarrollan los animales y a que puede deberse, con lo que una gran parte de su trabajo consiste en observar. Entre las áreas que estudian, se encuentran conductas como la selección sexual, la alimentación, la agresividad, los conflictos o la relación con los congéneres.

Junto con el grupo de Educanimals (nuestros expertos colaboradores en este ámbito) hablamos de la importancia de la conducta en nuestras mascotas, ya no solo por todo lo mencionado en cuanto a la triste consecuencia de la eutanasia, si no también por el estrés que para ellos genera. Os dejamos el link del curso donde se explica más en detalle.


Link al curso «Análisis y gestión de la conducta canina en la clínica veterinaria»

El mundo de la etología es muy amplio y muy interesante. Es muy curioso como sin querer humanizamos a los animales que nos rodean, pero como en realidad tiene un sentido los comportamientos que ellos realizan.

A pesar de todo, es cierto que en ocasiones, la única solución será la eutanasia, pero esta decisión se tomará una vez se haya hecho todo lo posible para remediarlo. Después de haber intentado todo, se puede garantizar que la sensación en este sacrificio no tiene nada que ver con hacerlo sin pensar.

Con esto, concluir haciendo un llamamiento a la importancia que tiene la educación de nuestras mascotas. Una vez nos encontramos ante un problema de conducta, ya sea por los motivos que sean, lo mejor siempre será contar con un profesional para que nos oriente sobre qué medidas podemos tomar. Como en todo, más vale prevenir que curar, por lo que el conocimiento y la información, tanto por aprender de manera autodidacta antes de adquirir una mascota como orientados por expertos, nos podrá ahorrar muchos problemas. ¡La mejor opción siempre será anticiparse a los problemas y no dejar que llegue a ser una situación insostenible!

Los contenidos de esta publicación se redactan sólo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar diagnósticos o sustituir la labor de un profesional. Le recomendamos que contacte con su especialista de confianza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *