Cómo actuar ante un colapso laríngeo en perros
Cuando un perro entra jadeando, con estridor, la lengua azulada y el tutor pidiendo ayuda desesperado, el colapso laríngeo es una de esas urgencias que te pone alerta de inmediato.
No hay tiempo para dudar. O respira o no respira. Y si no se actúa bien desde el primer minuto, el final puede ser muy malo.
Qué es y por qué ocurre
El colapso laríngeo aparece cuando la laringe se deforma de forma progresiva y ya no es capaz de mantenerse abierta durante la inspiración. En muchos casos, es la fase final de una parálisis laríngea no tratada. En otros, lo vemos en razas braquicéfalas por años de esfuerzo respiratorio crónico.
También puede presentarse tras un traumatismo, una inflamación aguda o incluso tras una cirugía o intubación complicada. Sea cual sea el origen, el resultado es el mismo: el animal no puede ventilar y entra en crisis.
Cómo reconocerlo en consulta
Los signos suelen ser muy claros:
- Estridor fuerte al inspirar
- Disnea que empeora con el calor o el estrés
- Cianosis
- Salivación excesiva
- Ansiedad extrema o colapso
Muchos tutores cuentan que el perro “parece que se está ahogando” o “respira como si gruñera”. Si coincide con una ola de calor, un paseo largo o un coche al sol, hay que pensar en colapso laríngeo sí o sí.
Qué hacer, paso a paso
Lo primero: no tocar si no es imprescindible. Estos perros están al límite. Manipularlos sin estabilizar puede acabar en parada respiratoria. Hay que mantenerlos tranquilos, ponerles oxígeno y dejarles espacio.
En cuanto al oxígeno, lo ideal es la jaula. Si no tenemos, usamos mascarilla o flujo nasal, lo que tolere. Mientras, vamos evaluando frecuencia respiratoria, mucosas, pulso y temperatura.
Enseguida entra la sedación. Con ansiedad la respiración empeora. Lo que suele funcionar mejor:
- Butorfanol (0,2–0,4 mg/kg IM o IV)
- Midazolam si buscamos evitar depresión respiratoria
- Acepromazina en dosis bajas si el animal está muy agitado y estable
Cuando la situación lo permite, podemos valorar la vía aérea con una laringoscopia. Pero ojo: solo si está bien oxigenado y tranquilo. También puede ayudar una radiografía lateral de cuello, pero no debe retrasar el tratamiento.
Si el animal no mejora o sigue con cianosis, toca intubar. Y si no se puede, traqueotomía. No hay mucha vuelta de hoja. En braquicéfalos es bastante habitual llegar a ese punto. Si no tienes experiencia en traqueotomías, es momento de derivar.
Tratamiento y estabilización
Una vez asegurada la vía aérea, seguimos con fluidoterapia si hay hipoperfusión, corticoides para reducir edema (dexametasona 0,1–0,2 mg/kg IV) y antibióticos si sospechamos inflamación secundaria.
Es muy importante controlar la temperatura y el ambiente. Muchos colapsos empeoran por hipertermia inducida por estrés o calor.
En casos leves, con reposo, oxígeno y sedación puede ser suficiente. Pero si ya hay colapso laríngeo avanzado (grado II o III), el tratamiento definitivo será quirúrgico. Ahí hablamos de laringoplastia unilateral, resección de sáculos ventriculares o, en casos graves, traqueostomía permanente.
En perros braquicéfalos, muchas veces el colapso es solo la punta del iceberg. Hay que revisar paladar, narinas y sáculos. Si no se corrige todo el síndrome, volverán a urgencias tarde o temprano.
Medicación habitual en estos casos
- Butorfanol: 0,2–0,4 mg/kg IM o IV – sedación y alivio respiratorio
- Midazolam: 0,2–0,3 mg/kg IM o IV – sedación ligera
- Dexametasona: 0,1–0,2 mg/kg IV – antiinflamatorio urgente
- Acepromazina: 0,01–0,02 mg/kg IM – para reducir ansiedad (con cuidado)
- Amoxicilina-clavulánico: 20–25 mg/kg cada 12 h VO – si hay sospecha de inflamación/infección
En resumen
- Signos típicos: estridor, disnea, cianosis
- Primer paso: oxígeno + no manipular
- Sedación: butorfanol y/o midazolam
- Diagnóstico: laringoscopia si es posible, sin poner en riesgo al paciente
- Tratamiento urgente: asegurar vía aérea, corticoides, sedación, traqueotomía si hace falta
- Cirugía: necesaria en casos moderados o graves
- Pronóstico: reservado si el colapso es avanzado; bueno si se opera a tiempo
Conclusión
Un colapso laríngeo no da margen para improvisar. Si te lo encuentras, necesitas actuar con claridad y seguridad. En consulta de urgencias, lo más importante es evitar el estrés, oxigenar, sedar y decidir si se puede estabilizar o si hay que intubar o derivar. No hay más.
Estos perros te enseñan rápido a actuar bajo presión. Y también te enseñan que cuando se hace bien, se salvan. Pero si dudas o te retrasas, no hay marcha atrás.
Referencias
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