Cómo manejar el dolor en pacientes oncológicos en la práctica diaria
Cuando tratamos a un paciente con cáncer, no todo es diagnóstico, estadificación o quimioterapia. Uno de los aspectos más críticos (y a veces más olvidados) es el dolor. A menudo está ahí desde antes del diagnóstico, y si no se gestiona bien, afecta directamente a su calidad de vida y a la relación con el tutor.
Identificarlo, tratarlo y acompañar al paciente durante todo el proceso no es un lujo, es parte del tratamiento.
Qué tipo de dolor nos podemos encontrar
El dolor en oncología tiene muchas caras. No se trata solo del “dolor por el tumor”. Nos encontramos con:
- Dolor somático: el más habitual, sobre todo en tumores óseos o masas que invaden tejidos.
- Dolor visceral: más frecuente en tumores abdominales, hepáticos o esplénicos.
- Dolor neuropático: aparece cuando hay compresión de nervios, plexos o incluso médula.
- Dolor iatrogénico: por cirugía, radioterapia o incluso efectos secundarios de quimio.
La mayoría de nuestros pacientes tienen una mezcla de estos componentes. Por eso el tratamiento tiene que ser flexible, escalonado y multimodal.
Cómo saber si el paciente tiene dolor
No esperes siempre a que vocalice. En oncología, el dolor suele manifestarse con pequeños cambios:
- Se mueve menos, o ya no sube al sofá
- Tiene cambios de humor, está irritable o más apagado
- Come peor, se aísla o evita el contacto
- Tiene respiración más superficial o rápida sin causa pulmonar
- Se queja al tocar ciertas zonas, o adopta posturas raras
Si un paciente oncológico presenta alguno de estos signos, y no hay otra explicación clara, es muy probable que tenga dolor.
En consulta, además del examen físico, podemos usar escalas como la de Glasgow o cuestionarios de calidad de vida. Pero al final, tu criterio y el del tutor serán claves.
Cómo tratar el dolor en oncología: paso a paso
El enfoque debe ser gradual, adaptado a la intensidad del dolor y al tipo de paciente. No todos toleran lo mismo, y la respuesta puede cambiar con el tiempo.
Paso 1: Para dolor leve o inicial
- Paracetamol (solo en perros): 10–15 mg/kg cada 8–12 h
- Metamizol: útil en dolor leve, aunque hay que vigilar efectos gastrointestinales
- AINEs: si no hay contraindicación, siguen siendo una base sólida
Aquí puedes obtener buen control en tumores de bajo impacto, o como primer escalón.
Paso 2: Si el dolor persiste o es más intenso
- Añadir tramadol (2–5 mg/kg cada 8 h). En gatos, cuidado: su metabolismo lo hace poco efectivo.
- Gabapentina (5–10 mg/kg cada 8–12h): útil sobre todo si hay sospecha de componente neuropático
En esta fase, muchos pacientes mejoran. Pero si no es suficiente…
Paso 3: Dolor severo o refractario
- Opioides mayores: morfina, metadona, buprenorfina o incluso fentanilo en hospital.
- En casa, la buprenorfina transmucosa puede ser muy útil en gatos (0,02–0,03 mg/kg cada 8 h).
- También puedes plantear infusiones continuas IV si el animal está hospitalizado.
Aquí el control debe ser más estrecho. Asegúrate de ajustar dosis según respuesta y vigilar efectos como sedación excesiva, disforia o estreñimiento.
Coanalgésicos y otros apoyos
- Amantadina: muy útil en dolor crónico refractario, especialmente si hay tolerancia a opioides
- Corticoides: no junto a AINEs, pero pueden ayudar si hay edema o inflamación asociada a la masa
- Soporte emocional y ambiental: parece secundario, pero marca diferencia
A veces no es solo medicar. Un cambio en la cama, evitar escaleras o ajustar la rutina mejora más que muchos fármacos.
Qué papel tiene el tutor en todo esto
El tutor es tu mejor aliado para detectar dolor. Nadie conoce mejor los cambios sutiles. Pero también necesita entender qué está pasando:
- Explica que el dolor no siempre se manifiesta con llanto o quejidos
- Deja claro que tratar el dolor no es rendirse, sino mejorar calidad de vida
- Ofrece planes flexibles, con alternativas si aparece sedación o efectos adversos
- Si el pronóstico es reservado, habla desde el principio de cuidados paliativos y control del dolor como objetivos
El tutor agradece tener un plan claro, honesto y humano.
Tabla resumen: tratamiento escalonado del dolor en oncología
|
Dolor |
Tratamiento base |
Qué añadir |
|---|---|---|
|
Leve |
Paracetamol (solo perros), metamizol, AINEs |
Revisión semanal, ajustar según evolución |
|
Moderado |
+ Tramadol, gabapentina |
Vigilar respuesta y efectos secundarios |
|
Severo o refractario |
Opioides (morfina, metadona, buprenorfina) |
Considerar infusión IV o cuidados paliativos |
|
Neuropático |
Gabapentina, amantadina |
Asociar a opioides si hay disfunción clara |
Conclusión
El dolor en pacientes con cáncer no es opcional, y tampoco lo es su tratamiento. A veces no podemos curar, pero siempre podemos aliviar. Y eso es algo que los pacientes notan, los tutores agradecen y tú también percibes cuando ves al animal comer, moverse o simplemente dormir tranquilo.
Manejar bien el dolor oncológico no es un extra, es parte del tratamiento.
Referencias
- WSAVA (2020). Dolor relacionado con el cáncer.
- Grubb, T. (2022). Pain management in cancer patients. Vet Clin Small Anim, 52(5), 1015–1031.
- Mathews, K. (2014). Guidelines for pain treatment in small animals. J Small Anim Pract, 55(6), E10–E68.
- Monteiro, B. (2020). Veterinary pain management: cancer pain focus. Vet Anaesth Analg, 47(2), 203–213.
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