La gastritis es una afección común en perros y gatos que puede manifestarse de diversas formas, desde una irritación leve del estómago hasta inflamaciones severas. Esta condición puede deberse a múltiples factores, incluyendo infecciones, alergias alimentarias, toxicidad o dietas inadecuadas.
Comprender la gastritis y su manejo es crucial para veterinarios y técnicos en veterinaria, ya que un tratamiento adecuado puede aliviar el malestar y prevenir complicaciones más graves.
Por eso hemos traído este artículo, para analizar de forma detallada los tipos de gastritis, sus síntomas, diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles para perros y gatos. ¡Que no se te resista ninguna gastritis!
¿Qué es la gastritis?
La gastritis se define como la inflamación de la mucosa gástrica, el revestimiento interno del estómago. Esta inflamación puede ser aguda, que aparece de repente y es de corta duración, o crónica, que se desarrolla lentamente y persiste durante un tiempo prolongado. La gastritis puede ser causada por diversos factores, incluyendo:
- Infecciones bacterianas: Como la causada por Helicobacter pylori, que es más común en humanos, pero en animales, otros patógenos pueden estar implicados.
- Ingesta de sustancias irritantes: Como ciertos alimentos, productos químicos o medicamentos.
- Estrés: Puede contribuir al desarrollo de gastritis en animales.
- Enfermedades subyacentes: Como insuficiencia renal o hepática.
Síntomas de la gastritis en perros
Los síntomas de gastritis en perros pueden variar, pero los más comunes incluyen:
- Vómitos: El vómito puede ser ocasional o recurrente, y puede contener alimentos no digeridos o bilis.
- Pérdida de apetito: Los perros pueden rechazar la comida y mostrar desinterés por la alimentación.
- Dolor abdominal: Puede manifestarse como un comportamiento de inquietud, gemidos o posturas inusuales.
- Diarrea: En algunos casos, puede presentarse diarrea, que puede ser acuosa o contener moco.
Síntomas de la gastritis en gatos
Los gatos pueden presentar síntomas similares, aunque pueden ser más sutiles. Algunos de los signos a tener en cuenta son:
- Vómitos: Al igual que los perros, los gatos pueden vomitar de manera ocasional, a menudo con la presencia de pelo en el vómito.
- Pérdida de peso: La pérdida de apetito y el vómito pueden llevar a una pérdida de peso notable.
- Letargo: Los gatos pueden volverse más inactivos o mostrar menos interés en jugar.
- Cambios en el comportamiento: Pueden mostrar signos de incomodidad o irritabilidad.
Diagnóstico de la gastritis
El diagnóstico de gastritis en perros y gatos implica un enfoque multidimensional que incluye la historia clínica, el examen físico y diversas pruebas diagnósticas.
Diagnóstico en perros
- Historia clínica: Preguntar sobre cambios en la dieta, la exposición a sustancias tóxicas y el comportamiento reciente del perro.
- Examen físico: Evaluar el estado general del animal, prestando especial atención al abdomen, para detectar sensibilidad o dolor.
- Pruebas de laboratorio:
- Análisis de sangre: Para evaluar la función renal y hepática, y detectar signos de deshidratación o infecciones.
- Radiografías: Para visualizar el abdomen y descartar obstrucciones u otras afecciones gastrointestinales.
- Ultrasonido: Puede ser útil para examinar más a fondo la anatomía del estómago y otros órganos internos.
Diagnóstico en gatos
El diagnóstico en gatos sigue un proceso similar al de los perros, aunque a menudo es más complicado debido a que los gatos pueden ocultar los síntomas.
- Historia clínica y examen físico: Evaluar los síntomas y el estado general del gato.
- Pruebas diagnósticas:
- Análisis de sangre: Para evaluar el estado general de salud y descartar otras afecciones.
- Radiografías y ultrasonido: Ayudan a descartar problemas adicionales en el tracto gastrointestinal.
- Endoscopia: En casos complicados o persistentes, se puede realizar una endoscopia para obtener muestras de tejido del estómago.
Tratamiento de la gastritis
El tratamiento de la gastritis en perros y gatos se centra en aliviar los síntomas, reducir la inflamación y tratar la causa subyacente.
Tratamiento en perros
- Dieta blanda: Se recomienda iniciar con una dieta blanda y fácil de digerir, como el pollo hervido y/o la sopa de moro.
- Medicamentos:
- Antiácidos: Como la famotidina o la ranitidina, a razón de 0.5-1 mg/kg cada 12-24 horas para reducir la producción de ácido.
- Antieméticos: Como el maropitant (Cerenia), administrado a 1 mg/kg cada 24 horas para controlar el vómito.
- Sucralfato: Para proteger la mucosa gástrica, administrado a 0.5-1 g cada 12 horas.
- Hidratación: Asegurar una adecuada hidratación, especialmente si el perro ha vomitado. En casos severos, puede ser necesaria la terapia intravenosa.
- Tratamiento de causas subyacentes: Si se identifica una causa específica, como una infección o enfermedad metabólica, se debe tratar en consecuencia.
Tratamiento en gatos
El tratamiento de la gastritis en gatos es similar, pero debe adaptarse a su fisiología y comportamiento.
- Dieta blanda: Al igual que con los perros, se recomienda una dieta suave y fácil de digerir.
- Medicamentos:
- Antiácidos: Se pueden usar como en perros, ajustando la dosis a 0.5 mg/kg cada 12-24 horas.
- Antieméticos: El maropitant también se utiliza en gatos, a dosis de 1 mg/kg cada 24 horas.
- Sucralfato: También es adecuado para gatos, administrado a 0.5 g cada 12 horas.
- Hidratación: Asegurar que el gato esté bien hidratado, especialmente si ha vomitado.
- Control de causas subyacentes: Si la gastritis se debe a una alergia alimentaria o a una infección, se debe abordar la causa para evitar recurrencias.
Prevención y manejo a largo plazo
La prevención de la gastritis implica un enfoque proactivo hacia la salud gastrointestinal de los animales.
- Dieta equilibrada: Proporcionar una dieta balanceada y de alta calidad puede ayudar a prevenir problemas gastrointestinales. Evitar cambios bruscos en la dieta.
- Monitorización de la salud: Estar atento a cambios en el apetito, comportamiento y hábitos de defecación puede ayudar a detectar problemas antes de que se agraven.
- Manejo del estrés: Minimizar el estrés en el entorno del animal puede ser crucial para evitar la gastritis inducida por estrés.
- Desparasitaciones regulares: Mantener un programa de desparasitaciones puede ayudar a prevenir infecciones que puedan contribuir a la gastritis.
Conclusión
Con un diagnóstico certero y un plan de tratamiento adecuado, la gastritis, tanto en perros como en gatos, puede recuperarse de forma exitosa. Además, la educación a los tutores sobre la importancia de una dieta adecuada y el manejo del estrés es fundamental para prevenir futuros episodios.
La gastritis es una afección común en la clínica veterinaria, ¿verdad? Esperemos que este artículo te ayude en tus próximos casos clínicos.
Fuentes:
- Willard, M. D., & Tams, T. R. (2019). “Small Animal Clinical Diagnosis by Laboratory Methods.”
- Peterson, M. E., & Talcott, P. A. (2016). “Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice.”