Protocolo actuación ante una parada cardiorespiratoria

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En la hospitalización de pequeños animales existen diversas complicaciones que pueden ocurrir. Una de ellas es la parada cardiorrespiratoria, en pacientes críticos o que tienen comprometidas la circulación, la ventilación o ambas. Es de vital importancia saber reconocerla y actuar de forma correcta para intentar revertir la situación.

Detección de una parada cardiorrespiratoria en pequeños animales

Se conoce como parada cardiorrespiratoria, o parada cardiopulmonar, el cese de la circulación sanguínea debido a un fallo de la bomba cardíaca.

Para detectar o reconocer una parada cardiopulmonar es necesario hacer una monitorización intensiva, especialmente en pacientes críticos con alto riesgo a sufrir una parada cardiopulmonar. Debemos estar muy atentos a cualquier cambio repentino en el EFG (estado mental, FC, FR, pulso).

Si parece que un paciente no responde, no respira o no late, pero tenemos dudas de si esta en parada o no, iniciamos la RCP sin demora (ante la duda, actuamos). Debemos tardar como mucho 15 segundos en tomar la decisión, pues atrasarla más baja la tasa de éxito de la reanimación.

Actuación ante una parada cardiorrespiratoria en pequeños animales

Llamamos reanimación cardiopulmonar al tratamiento establecido para mantener una adecuada perfusión cerebral y cardíaca con la intención de restablecer las funciones vitales normales. Para ello, el objetivo de la reanimación cardiopulmonar es devolver la circulación espontánea (RACE o ROSC en inglés).

Por desgracia, sabemos que la parada cardiopulmonar tiene una mortalidad muy elevada, pues sólo el 6-7% de pacientes acaba marchando de alta a casa post RCP.

Actualmente nos basamos en la iniciativa RECOVER (Reassessment Campaign on Veterinary Resuscitation), que se basa en una reanimación guiada por objetivos. Está extendida a nivel mundial para que la actuación sea guiada por un protocolo estandarizado. Los puntos básicos en los que se basa son los siguientes:

  • Preparación y prevención
  • Soporte vital básico
  • Monitorización
  • Soporte vital avanzado
  • Cuidados post parada

Preparación y prevención

Para estar preparados y poder actuar rápido ante un paciente en parada cardiopulmonar existen varios puntos clave:

No demorar la RCP

Es muy importante un reconocimiento precoz mediante una buena monitorización y una respuesta rápida por parte del ATV o el veterinario.

Causa de la parada asociada a proceso paliable

Si creemos conocer la causa de la parada intentaremos solucionarla para tener más herramientas frente a esta parada. Por ejemplo ante una anemia transfundir sangre, ante una hipoglucemia administrar bolos de glucosa.

Equipamiento bien preparado

Disponer de un carrito/caja de paradas, provisto de todo el material necesario, es algo vital para un trabajo ordenado y rápido.

  • Tablas y algoritmos de RCP y dosier con dosis de fármacos habituales ya calculadas según peso para agilizar el proceso.
  • Jeringas y agujas.
  • Laringoscopio.
  • Ambú.
  • Tubos endotraqueales de todos los tamaños ordenados + sondas.
  • Vías de acceso iv e io de todos los tamaños + material de fijación + llave de tres vías.
  • Fármacos más comunes en una RCP.
  • Monitor con desfibrilador (idealmente).

Personal entrenado

La situación ideal es contar como mínimo con 3-4 personas. Todas deben estar entrenadas ante una parada cardiopulmonar y cada una debe llevar a cabo una función:

  • Líder: organiza según resultados de ECG y capnógrafo.
  • Responsable de compresiones.
  • Responsable de ventilaciones.
  • Responsable de vías y fármacos.

Soporte vital básico

Es aquel que no precisa ningún equipamiento para realizarlo. Actualmente se recomienda usar el protocolo CAB (circulation, airway, ventilation), es decir, dar prioridad a las compresiones.

Se debe empezar siempre con las compresiones, porque queremos que la sangre recircule. Si aportamos oxigeno pero no recirculamos la sangre de forma que llegue a las células, no sirve de nada.

El segundo paso es intubar, una vez iniciadas las compresiones y mientras se están realizando, y empezar con la ventilación asistida.

Técnica de compresión

Se ha demostrado que aún realizando las compresiones con una técnica ideal solo se alcanza un output cardiaco del 30%. Es por esto que, con más motivo, debemos siempre asegurar que estamos realizando unas compresiones efectivas. Para ello es importante:

  • Colocarse cerca y más elevados que el paciente (subirse a un taburete, bajar la mesa, bajar al paciente…)
  • Bloquear los codos y colocar los brazos completamente estirados.
  • Poner una mano sobre la otra y alinear bien los hombros encima del paciente.
  • Realizar compresiones efectivas y suficientemente fuertes como para hundir el tórax 1/3 de su diámetro.
  • Ciclos de 2 minutos de forma ininterrumpida. Si necesitamos intubar o colocar una vía lo hacemos de forma simultanea.
  • Realizar cambios de persona que comprime cada 2 minutos o cuando el compresor este cansado.
  • El tiempo entre ciclos de compresiones no debería durar más de 5”. Aprovechamos este momento para cambiar de compresor y mirar ECG.
  • Frecuencia de compresiones de 100-120cpm.
  • Ratio compresión:relajación debe ser de 1:1. Esto es importante para permitir que el tórax se re-expanda y el corazón se pueda llenar de sangre de nuevo.

Dependiendo del tamaño y la forma del tórax del animal colocaremos al paciente y comprimiremos como se explica en la tabla siguiente:

Vía aérea y ventilaciones

Una vez hemos empezado con las compresiones llega el momento de intubar y ventilar cuanto antes. Intentamos intubar sin parar las compresiones (de lado, importante haber entrenado), utilizando siempre el laringoscopio para ayudarnos.

Se deben asegurar 10 ventilaciones/minuto o 1 ventilación cada 6 segundos, con un tiempo de inspiración de 1 segundo. El volumen tidal (VT) ideal es de 10ml/kg (si tenemos al animal conectado es fácil valorarlo).

Monitorización

En ocasiones puede resultar complicado monitorizar al paciente mientras realizamos la RCP, pues el movimiento secundario a las compresiones, el intubado, la colocación de la vía, etc., provoca artefactos en el electrocardiograma. Por este motivo hay que fijarse también en la capnografía, que no se ve alterada por el movimiento.

Electrocardiograma (ECG)

El electrocardiograma debe ser valorado entre ciclos (mientras cambiamos de compresor, recordemos, cada 2min) para evitar leer artefactos provocados por el movimiento.

El ritmo cardíaco que veamos en el ECG nos indica qué tratamiento administrar. Los ritmos habituales más observados son:

  • Asistolia (no contracción).
  • Actividad eléctrica sin pulso (actividad eléctrica sin contracción efectiva), es la que vemos con más frecuencia.
  • Fibrilación ventricular.
  • Taquicardia ventricular.

Capnografía

La capnografía confirma que hemos intubado correctamente al animal. Se usa como indicador de la perfusión alveolar y de la eficacia de las compresiones que estamos realizando.

Si tenemos unas concentraciones tidales finales de CO2 (ETCO2) muy bajas (<10-15mmHg) el pronóstico es malo, es decir es poco probable que haya un retorno a la circulación espontanea.

En cambio si las concentraciones tidales finales de CO2 son superiores a 15mmHg quiere decir que nuestras compresiones son efectivas. Además, si vemos que hay un aumento repentino de estas concentraciones puede ser que haya retorno a circulación espontanea.

Una vez establecido el soporte vital básico se pasa al soporte vital avanzado, en el cual utilizamos fármacos para ayudar al proceso. Si el paciente responde y con nuestra actuación vuelve a circulación espontánea, siempre se requieren cuidados intensivos post parada en hospitalización.

¿Qué tal lleváis vosotros la RCP? Esperamos que con esta información estéis siempre preparados para actuar rápida y ordenadamente. Recordad, ¡El trabajo en equipo es vital!

Los contenidos de esta publicación se redactan sólo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar diagnósticos o sustituir la labor de un profesional. Le recomendamos que contacte con su especialista de confianza.

Raquel Rivas

Raquel es una veterinaria licenciada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha trabajado en varios hospitales del área metropolitana de Barcelona, donde sus principales áreas de trabajo han sido medicina interna, urgencias, UCI y hospitalización. Ha cursado posgrado de Medicina Interna acreditado por la Universidad Católica de Valencia (UCV). Actualmente forma parte del equipo de Medicina Interna del hospital en el que trabaja, en Barcelona.

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