Parálisis laríngea en perros: qué pruebas pedimos y cómo la tratamos en clínica
Cuando un perro llega con respiración ruidosa, sobre todo al inspirar, y el tutor te dice que ya no aguanta el calor o se cansa enseguida, hay que tener en mente la parálisis laríngea.
Es una patología que se ve más de lo que parece, sobre todo en perros grandes y mayores, y si no se detecta a tiempo, puede terminar en una crisis respiratoria bastante seria.
Aquí te dejo cómo la enfocamos en consulta: qué mirar, qué pruebas pedimos y cómo decidimos entre tratamiento médico o quirúrgico.
Cómo llegan estos pacientes a consulta
Lo más habitual es que te digan que el perro ronca cuando respira, sobre todo al hacer ejercicio o con calor. Algunos también tosen al comer o beber, y muchos han perdido la voz o el ladrido les suena raro.
Si preguntas bien, suelen tener episodios de disnea progresiva, y en días calurosos se puede complicar con hipertermia o un colapso respiratorio. Si además ves un labrador mayor… casi tienes el diagnóstico antes de tocarlo.
Exploración y primeras pruebas
Es importante tener un protocolo estructurado cuando sospechamos de parálisis laríngea en perros:
Exploración física
- Estridor inspiratorio claro, a veces incluso en reposo.
- Disnea con esfuerzo laríngeo evidente.
- En crisis, cianosis o hipertermia.
- Valorar reflejos, tono muscular y estado neurológico (por si hay una polineuropatía de fondo).
Radiografía cervical y torácica
- Para descartar masas, colapso traqueal, megaesófago o aspiración.
- También nos ayuda a planificar si va a necesitar oxígeno o antibióticos.
Analítica general + función tiroidea
- Siempre pedimos hemograma y bioquímica, y si hay sospecha, T4 total ± TSH para descartar hipotiroidismo.
Evaluación laríngea con sedación ligera
Es la prueba clave. La hacemos con propofol a dosis bajas para no deprimir el reflejo laríngeo. Observamos si el cartílago aritenoides se abre durante la inspiración. Si no hay abducción, tenemos el diagnóstico.
Consejo clínico: no te pases con la sedación o puedes tener un falso positivo.
Qué hacemos si el paciente viene en crisis
Hay que actuar rápido pero sin estresarlo:
- Oxigenoterapia
- Sedación suave: acepromacina + butorfanol suele funcionar bien
- Si empeora, intubamos
- Refrescamos si hay hipertermia
Una vez estabilizado, decidimos si puede mantenerse con manejo médico o si hay que derivarlo para cirugía.
¿Se puede tratar sin operar?
Sí, en casos leves o cuando el paciente no es candidato quirúrgico (por edad o comorbilidades), el manejo médico puede ser suficiente:
- Evitar calor y esfuerzo físico
- Alimentación adaptada (húmeda, en cuencos elevados)
- Sedación puntual si hay crisis
- Omeprazol o sucralfato si sospechamos reflujo o esofagitis
No es curativo, pero mejora la calidad de vida si el tutor es constante.
Cirugía: técnica del “tie-back”
En pacientes con sintomatología moderada o grave, la cirugía es la mejor opción. El tie-back consiste en fijar uno de los aritenoides hacia lateral para dejar abierta parcialmente la glotis.
- La mayoría mejora desde el primer día
- Hay riesgo de aspiración (sobre todo si comen muy deprisa o no se adapta la dieta)
- Requiere postoperatorio controlado y colaboración del tutor
Importante: no es una cirugía de urgencia, pero tampoco conviene retrasarla si el perro empieza a tener crisis frecuentes.
Tabla resumen: pasos clave en el manejo
|
Etapa |
Qué hacemos |
|---|---|
|
Sospecha clínica |
Estridor, disnea, cambios de voz, tos al beber, intolerancia al calor |
|
Diagnóstico |
Radiografía + función tiroidea + laringoscopia con sedación ligera |
|
Manejo en crisis |
Oxígeno, sedación suave, evitar estrés, posible intubación |
|
Tratamiento médico |
Evitar calor, dieta adaptada, control farmacológico si necesario |
|
Tratamiento quirúrgico |
Tie-back (unilateral), derivación a centro especializado |
Conclusión
La parálisis laríngea es más común de lo que pensamos, y si la pillamos a tiempo, tiene muy buen pronóstico. La clave está en reconocer los signos, actuar con calma en las crisis y decidir bien si el paciente necesita cirugía o puede manejarse con control médico.
Y sobre todo: explicar bien al tutor en qué consiste la enfermedad, qué esperamos con el tratamiento y cómo prevenir complicaciones como la aspiración.
Referencias (formato APA)
- Monnet, E. (2013). Surgery of the upper respiratory system. In T. W. Fossum (Ed.), Small Animal Surgery (4th ed.). Elsevier.
- Stanley, B. J., & Harvey, C. E. (2003). Laryngeal paralysis in dogs: diagnosis and surgical treatment. Clinical Techniques in Small Animal Practice, 18(2), 115–121. https://doi.org/10.1016/S1096-2867(03)00019-0
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