Vacunación en animales inmunosuprimidos: decisiones con cabeza y sin automatismos
Este es uno de esos temas en los que no vale seguir el protocolo estándar sin pensar. Vacunar a un animal inmunosuprimido puede ser necesario, pero también puede salir mal si no se valora bien el caso.
La clave está en individualizar: revisar el historial, entender el estado inmunológico real del paciente y tomar decisiones basadas en riesgo-beneficio.
Aquí te cuento cómo lo hacemos en clínica con perros y gatos inmunosuprimidos: qué vacunar, cuándo, cómo y cuándo no hacerlo.
¿Quién entra en el grupo de inmunosuprimidos?
No hace falta que tenga una leucopenia brutal para considerarlo inmunosuprimido. En la práctica, estos son los perfiles más frecuentes:
- Gatos positivos a FeLV o VIF
- Pacientes con enfermedades autoinmunes tratados con corticoides, ciclosporina, azatioprina…
- Oncológicos en quimioterapia
- Animales mayores polimedicados con comorbilidades crónicas
- Casos con inmunodeficiencias primarias (raros, pero existen)
Si no lo tienes claro, mejor asumir que tiene la inmunidad comprometida y adaptar el plan vacunal.
Lo primero: priorizar lo que de verdad protege
Las vacunas core son las que sí o sí deben estar cubiertas, incluso en inmunosuprimidos, si el riesgo de exposición existe:
- En perros: parvovirus, moquillo, hepatitis
- En gatos: panleucopenia, calicivirus, herpesvirus
Las vacunas no core (leishmania, leptospira, bordetella, etc.) deben evaluarse una a una. Muchas veces es mejor no ponerlas, sobre todo si hay alternativa preventiva ambiental o si el riesgo de exposición es bajo.
Lo segundo: qué tipo de vacuna vamos a usar
Regla de oro: si hay opción de vacuna inactivada, la elegimos.
Las vacunas vivas modificadas pueden causar problemas en los inmunosuprimidos. No es habitual, pero si ocurre, el susto es serio. En gatos con VIF, por ejemplo, una intranasal viva puede descompensarlos.
En animales con inmunosupresión activa, retrasamos la vacuna si es posible, sobre todo si están en pleno pico de tratamiento.
¿Y si el animal ya venía bien vacunado?
En ese caso tenemos ventaja. Muchos perros y gatos correctamente vacunados conservan inmunidad durante años, incluso sin revacunar. En estos pacientes:
- Podemos pedir títulos de anticuerpos, sobre todo para moquillo y parvovirus en perros o panleucopenia en gatos
- Si los títulos están bien, posponemos el refuerzo
- Si no podemos medir títulos, y el historial es bueno, también podemos optar por esperar si el entorno lo permite
En geriátricos sin exposición, más de una vez hemos decidido no revacunar y simplemente controlar.
Lo que hacemos en función del perfil
|
Perfil del paciente |
Actuación vacunal recomendada |
|---|---|
|
Gato FeLV+ o VIF+ |
Solo vacunas inactivadas, y solo core si hay riesgo |
|
Perro con enfermedad autoinmune en tratamiento |
Evitar vacunación durante la inmunosupresión activa si se puede |
|
Geriátrico con historial completo |
Valorar títulos o posponer vacunación |
|
Paciente oncológico en quimio |
Esperar 2 semanas post-quimio para vacunar, usar vacunas inactivadas |
¿Y si no se puede vacunar?
Entonces hay que proteger por otros medios:
- Limitar el contacto con otros animales (evitar guarderías, parques muy concurridos)
- Control de vectores si el riesgo es vectorial (p. ej. leishmania)
- En algunos casos puntuales se puede valorar suero hiperinmune o anticuerpos monoclonales si el riesgo de exposición es inminente (aunque esto aún no es habitual)
Esto se lo explicamos muy bien al tutor: “No vamos a vacunar ahora, pero vamos a tomar otras medidas igual de eficaces.”
Tabla resumen para consulta rápida
|
Aspecto |
Recomendación en inmunosuprimidos |
|---|---|
|
¿Qué vacunar? |
Solo core, valorar riesgo con las no esenciales |
|
¿Cuándo vacunar? |
Cuando el paciente esté estable; evitar en fases agudas |
|
¿Qué tipo de vacuna? |
Siempre inactivadas o recombinantes si hay opción |
|
¿Y si ya estaba vacunado? |
Medir títulos si es posible; si están bien, posponer revacunación |
|
¿Alternativas? |
Aislamiento, control de exposición, medidas ambientales |
Conclusión
No hay una única receta para todos los pacientes inmunosuprimidos. Pero sí hay una forma de hacerlo bien: analizar, priorizar y adaptar. Evitamos vacunas innecesarias, usamos antígenos seguros y tomamos decisiones clínicas bien justificadas. Y sobre todo, hablamos con el tutor con claridad.
Al final, se trata de proteger, no de seguir el protocolo sin pensar.
Referencias
- Squires, R. A., et al. (2024). 2024 Guidelines for the Vaccination of Dogs and Cats. Journal of Small Animal Practice, 65(5), 225–270. https://doi.org/10.1111/jsap.13590
- Day, M. J., Horzinek, M. C., & Schultz, R. D. (2016). WSAVA Guidelines for the Vaccination of Dogs and Cats. Journal of Small Animal Practice.
- Lappin, M. R., & Veir, J. K. (2018). Vaccination of immunocompromised cats. Journal of Feline Medicine and Surgery, 20(10), 897–902. https://doi.org/10.1177/1098612X18779620
- Ford, R. B., Larson, L. J., McClure, K. D., & Schultz, R. D. (2021). Vaccines and vaccination for veterinary practitioners. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 51(2), 231–247. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2020.11.003
- Greene, C. E. (2023). Infectious Diseases of the Dog and Cat (5th ed.). Elsevier.





