Las heridas por mordedura, tanto en perros como en gatos, pueden ser complicadas de manejar. A menudo son el resultado de peleas entre animales, accidentes o incluso situaciones de estrés.
La naturaleza de estas lesiones las convierte en complejas, ya que, además del daño evidente en la piel, suelen implicar riesgos importantes como infecciones profundas, abscesos o daños en los tejidos subyacentes.
¿Por qué las mordeduras son peligrosas?
Las mordeduras son lesiones profundas que pueden afectar no solo la epidermis, sino también los músculos, tendones y, en algunos casos, los huesos. Además, la boca de los animales está llena de bacterias, por lo que las mordeduras tienen un alto riesgo de infección.
Estas son algunas razones por las que las mordeduras requieren un tratamiento cuidadoso:
- Introducción de bacterias: Las bacterias en la boca del animal mordedor pueden entrar directamente en los tejidos del animal afectado, causando infecciones profundas.
- Lesiones en capas profundas: Las mordeduras pueden dañar músculos, ligamentos, y en casos más graves, los huesos.
- Infección y abscesos: Si no se manejan adecuadamente, las heridas por mordedura pueden convertirse en abscesos que, si no se drenan correctamente, pueden evolucionar hacia complicaciones más serias, como sepsis.
Evaluación inicial
El manejo de una herida por mordedura comienza con una evaluación exhaustiva del paciente. Antes de abordar la herida, es fundamental asegurarse de que no haya lesiones internas graves y que el animal esté estabilizado, especialmente si muestra signos de shock o dolor severo.
1. Examen físico y evaluación de la herida
- Inspección general: Lo primero es revisar el estado general del paciente para detectar signos de shock (como debilidad, pulso débil, y respiración rápida) y cualquier otra herida asociada.
- Inspección de la herida: Examina la herida con detalle:
- Ubicación: Las mordeduras en el rostro, cuello o zonas más delicadas pueden requerir cuidados especiales.
- Tamaño y profundidad: Evalúa si la herida es superficial o si afecta capas más profundas como músculos y tendones.
- Secreción: Si hay secreción de pus o sangre, podría ser una señal de que la herida está infectada.
2. Evaluación del riesgo de infección
Las mordeduras siempre deben considerarse potencialmente contaminadas. Si el paciente ha sido mordido por otro animal, la herida tiene más probabilidades de infectarse debido a las bacterias que viven en la boca de los animales.
Es importante considerar estos factores:
- Tiempo transcurrido desde la mordedura: Cuanto más tiempo haya pasado, mayor es el riesgo de infección.
- Tipo de mordedura: Las mordeduras profundas tienden a ser más peligrosas, ya que introducen bacterias en los tejidos más internos.
- Estado del paciente: Los animales inmunocomprometidos (por ejemplo, con enfermedades crónicas o bajo tratamiento inmunosupresor) son más susceptibles a infecciones graves.
3. Evaluación del dolor y estado de la herida
El manejo del dolor es esencial para garantizar que el paciente no sufra más de lo necesario. En función de la severidad de la herida y el dolor, el tratamiento puede incluir analgésicos o incluso sedación.
Tratamiento inicial: control de la herida
Una vez que el paciente ha sido evaluado y estabilizado, el tratamiento inmediato de la herida incluye los siguientes pasos para evitar infecciones y promover una correcta cicatrización.
1. Limpieza y desinfección de la herida
La limpieza adecuada es crucial para eliminar cualquier bacteria, tierra o residuo que se haya introducido en la herida.
- Irrigación de la herida: Usa suero fisiológico o agua estéril para limpiar bien la herida y eliminar cualquier residuo.
- Desinfección: Utiliza antisépticos suaves como yodo povidona o clorhexidina para reducir la carga bacteriana en la zona.
2. Desbridamiento de tejidos necróticos
Si la herida es profunda y contiene tejido necrótico, es necesario realizar un desbridamiento para eliminar los restos de tejido muerto, lo que previene infecciones y favorece la curación.
- Desbridamiento quirúrgico: En casos graves, se debe realizar un desbridamiento cuidadoso de los tejidos necróticos para permitir que la herida cicatrice sin complicaciones.
3. Cierre de la herida
El tratamiento de la herida dependerá de su tamaño y profundidad. Existen varias opciones de cierre:
- Heridas superficiales: Si la herida es pequeña y limpia, se puede cerrar con suturas o grapas.
- Heridas profundas o infectadas: En estos casos, es mejor dejar la herida abierta y aplicar curas diarias para permitir que drene cualquier material infectado. El cierre por segunda intención es común en heridas grandes o sucias.
4. Tratamiento antibiótico
Las heridas por mordedura tienen un alto riesgo de infección, por lo que el uso de antibióticos es casi siempre necesario, especialmente si la herida es profunda.
Antibióticos recomendados:
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Medicamento |
Dosis en perros |
Dosis en gatos |
|---|---|---|
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20-25 mg/kg cada 12 horas |
12.5 mg/kg cada 12 horas |
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Enrofloxacino |
5 mg/kg cada 24 horas |
5 mg/kg cada 24 horas |
|
10 mg/kg cada 12 horas |
10 mg/kg cada 12 horas |
Duración del tratamiento: Generalmente se recomienda una duración de 7 a 10 días, dependiendo de la severidad de la infección y la respuesta clínica del paciente.
5. Manejo del dolor
El dolor no solo afecta al bienestar del paciente, sino que también puede interferir con el proceso de curación. Usa analgésicos de acción rápida para asegurar el confort del animal.
- Buprenorfina (0.02–0.05 mg/kg cada 6–8 horas) o meloxicam para un control eficaz del dolor y la inflamación.
Consideraciones especiales en perros y gatos
Aunque el tratamiento básico es el mismo, hay diferencias importantes en cómo los perros y los gatos responden a las heridas por mordedura:
- Perros: Son más propensos a las mordeduras en áreas como el rostro o las extremidades, que a menudo requieren cuidados más meticulosos. También es común ver hematomas e hinchazón en estas zonas.
- Gatos: Las mordeduras en gatos suelen ser más profundas y a menudo no se notan hasta que se desarrollan abscesos. Los gatos pueden ser más susceptibles a infecciones graves debido a su naturaleza más oculta, por lo que el seguimiento cercano es importante.
Seguimiento y prevención de complicaciones
El seguimiento es esencial para evitar que las heridas se infecten o que se desarrollen complicaciones como fístulas o abscesos crónicos.
- Revisar la herida: Realiza un seguimiento regular para asegurarte de que no haya signos de infección, como enrojecimiento, calor o secreción purulenta.
- Curaciones diarias: Las curas periódicas son necesarias hasta que la herida cicatrice por completo.
- Monitorización del dolor: Asegúrate de que el paciente esté recibiendo un control adecuado del dolor durante todo el proceso de curación.
Conclusión
El tratamiento de las heridas por mordedura es una tarea crítica que requiere rapidez y precisión. Con una limpieza adecuada, un control del dolor efectivo, y el uso de antibióticos para prevenir infecciones, podemos garantizar una recuperación exitosa para nuestros pacientes.
Recordemos siempre que cada herida es única, y adaptar el tratamiento a las necesidades del animal es clave para asegurar los mejores resultados.
Referencias
- Goldstein, R. E., & Banks, S. A. (2017). Management of Bite Wounds in Small Animals. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 47(4), 759-770.
- Barber, R. M., & Taylor, H. E. (2015). Soft Tissue Injuries in Small Animals: Treatment and Rehabilitation. Journal of Veterinary Surgery, 44(6), 765-778.
- Gloor, R. P. (2018). Infectious Diseases and Bite Wounds in Small Animals. Journal of Veterinary Internal Medicine, 32(3), 1150-1161.






