El síndrome de dilatación-torsión gástrica (SDTG), también conocido como torsión gástrica o torsión de estómago, es una emergencia médica que afecta principalmente a perros de razas grandes y de pecho profundo, como el Gran Danés, el Pastor Alemán y el Rottweiler.
Esta afección grave se caracteriza por una dilatación del estómago seguida de una torsión sobre su eje, lo que obstruye la salida del contenido gástrico y la circulación sanguínea, provocando shock, acidosis y, si no se trata de forma inmediata, la muerte.
El manejo del SDTG debe ser rápido, eficiente y basado en principios bien establecidos, con un enfoque clínico que permita estabilizar al paciente y proceder con la corrección quirúrgica.
Fisiopatología del síndrome de dilatación-torsión gástrica
El SDTG se desarrolla cuando el estómago se dilata debido a la acumulación de gases y fluidos. En el caso de torsión, el estómago gira sobre su eje longitudinal, lo que provoca varios problemas:
- Obstrucción del paso de alimentos: La torsión bloquea la salida del contenido gástrico hacia el intestino, causando una acumulación de gases y líquidos en el estómago.
- Compromiso del flujo sanguíneo: La torsión interrumpe el suministro de sangre a la pared gástrica y a los órganos cercanos, provocando necrosis tisular.
- Desbalance de electrolitos y acidosis: La acumulación de gases y líquidos dentro del estómago genera un desequilibrio en los electrolitos y una acidosis metabólica, que contribuye al shock.
- Compresión de venas y arterias: La torsión también puede comprimir las grandes venas y arterias cercanas, lo que contribuye a la hipotensión y el shock séptico.
Diagnóstico del síndrome de dilatación-torsión gástrica
El diagnóstico de SDTG se basa principalmente en una historia clínica detallada, signos clínicos evidentes y, en algunos casos, pruebas de imagen.
1. Signos clínicos
Los síntomas de SDTG son bastante característicos y progresan rápidamente, por lo que el diagnóstico debe realizarse de inmediato. Los signos incluyen:
- Distensión abdominal (abdomen en forma de tambor).
- Vómitos no productivos.
- Salivación excesiva.
- Taquicardia y taquipnea.
- Shock: Colapso, debilidad extrema, e hipotensión.
- Dolor abdominal al tacto.
2. Pruebas de imagen
La radiografía abdominal es fundamental para confirmar el diagnóstico de SDTG, ya que muestra una dilatación gástrica característica en forma de “botella de champán” o “signo de doble burbuja”.
La torsión se visualiza en la mayoría de los casos como una rotación del estómago que cambia su orientación normal.
En algunos casos, la ecografía abdominal también puede ayudar, pero la radiografía sigue siendo la herramienta principal.
3. Evaluación clínica
La evaluación clínica debe enfocarse en la estabilización del paciente mientras se prepara para la cirugía. Se deben medir los signos vitales, el nivel de hidratación y el estado circulatorio del paciente.
Manejo inicial y estabilización
El manejo del SDTG debe comenzar inmediatamente al llegar el paciente a la consulta veterinaria. El objetivo inicial es estabilizar al animal para que pueda soportar la cirugía. Las siguientes son las estrategias fundamentales para estabilizar a un paciente con SDTG:
1. Acceso intravenoso y fluidoterapia agresiva
La fluidoterapia intravenosa es crucial para corregir la deshidratación, restaurar el volumen sanguíneo y mantener la presión arterial adecuada. Se deben usar líquidos cristaloides como el lactato de Ringer o solución salina isotónica:
- Lactato de Ringer: 10-20 ml/kg IV en bolo inicial, seguido de una infusión continua.
- Solución salina isotónica: 10-20 ml/kg IV si el paciente presenta signos de choque hipovolémico.
2. Descompresión gástrica
La descompresión del estómago es esencial para aliviar la distensión gástrica y reducir la presión sobre los vasos sanguíneos. Esto se puede hacer de forma rápida mediante:
- Técnica de punción gástrica: Se puede insertar una aguja de gran calibre en la pared del estómago (generalmente en el área costal izquierda) para liberar el gas acumulado.
- Sonda nasogástrica: Si el paciente está lo suficientemente estable, se puede insertar una sonda nasogástrica para drenar el contenido gástrico.
3. Analgésicos y sedantes
El manejo del dolor es fundamental, ya que los pacientes con SDTG experimentan dolor intenso. Se pueden utilizar opioides o analgésicos no esteroides (AINEs) según el caso:
- Butorfanol: 0.2-0.4 mg/kg IV cada 4-6 horas.
- Buprenorfina: 0.01-0.02 mg/kg subcutáneo cada 8-12 horas.
La sedación también puede ser necesaria para reducir el estrés y la ansiedad.
4. Corrección de los desequilibrios electrolíticos y acidosis
Es fundamental controlar los desequilibrios de electrolitos y la acidosis metabólica que suelen desarrollarse en pacientes con SDTG. El monitoreo de los niveles de glucosa, potasio y bicarbonato debe ser constante.
5. Antibióticos profilácticos
En casos graves, con posible necrosis gástrica o perforación, se recomienda el uso de antibióticos de amplio espectro para prevenir infecciones secundarias.
- Amoxicilina-clavulánico: 20-25 mg/kg IV cada 12 horas.
- Enrofloxacino: 5 mg/kg IV cada 24 horas.
Manejo quirúrgico
Una vez que el paciente esté estabilizado, la corrección quirúrgica es el único tratamiento efectivo para el SDTG. La cirugía generalmente incluye las siguientes fases:
1. Desrotación gástrica
El primer paso quirúrgico es deshacer la torsión del estómago. Esto se realiza cuidadosamente para evitar la necrosis de la mucosa gástrica.
2. Gastrectomía parcial (si es necesario)
Si hay áreas del estómago que han sufrido necrosis debido a la falta de riego sanguíneo, se realizará una gastrectomía parcial para eliminar los tejidos dañados.
3. Fijación gástrica (gastropexia)
Después de la corrección de la torsión, se realiza una gastropexia, un procedimiento que fija el estómago a la pared abdominal para prevenir futuras torsiones. Esto se realiza mediante suturas en la curvatura menor o mediante una gastropexia serosa-muscular.
Manejo postoperatorio
Después de la cirugía, el manejo postoperatorio debe centrarse en la prevención de complicaciones y la recuperación del paciente:
- Monitorización constante de signos vitales, y soporte con fluidoterapia IV.
- Control del dolor postquirúrgico utilizando opioides o AINEs según sea necesario.
- Antibióticos profilácticos durante 48-72 horas para prevenir infecciones.
- Reintroducción gradual de alimentos: Comenzar con una dieta líquida o semilíquida y aumentar la consistencia a medida que el paciente tolere.
Conclusión
El síndrome de dilatación-torsión gástrica es una de las emergencias más graves en la práctica veterinaria. La intervención rápida es crucial para salvar la vida del paciente, y el tratamiento debe ser integral, combinando descompresión gástrica, fluidoterapia, analgesia y cirugía.
La prevención mediante gastropexia es altamente recomendable en animales de alto riesgo, especialmente después de una primera torsión.
Referencias
- Haggstrom, J., & Hoh, S. (2015). Gastric Dilatation-Volvulus in Dogs. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 45(5), 897-914.
- MacPhail, C. M. (2020). Surgical Management of Gastrointestinal Emergencies. Veterinary Surgery, 49(2), 233-244.
- Bonagura, J. D., & Twedt, D. C. (2017). Current Therapy in Veterinary Internal Medicine. Elsevier Health Sciences.
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