La hiperglucemia aguda no diabética es un fenómeno que se presenta ocasionalmente en la clínica veterinaria, y aunque puede parecer similar a la diabetes mellitus, tiene causas y manejos muy diferentes.
A menudo se presenta en situaciones de estrés, traumatismos, o como resultado de enfermedades agudas graves, como infecciones o pancreatitis. Es importante reconocer que la hiperglucemia no siempre está relacionada con una diabetes preexistente y que su manejo requiere una comprensión clara de la etiología y un enfoque terapéutico adecuado.
El manejo de la hiperglucemia aguda no diabética debe centrarse en abordar la causa subyacente, además de controlar los niveles de glucosa en sangre para prevenir complicaciones, como la cetoacidosis, la hiperosmolaridad o el daño a los vasos sanguíneos.
Causas comunes de hiperglucemia aguda no diabética
La hiperglucemia en pequeños animales puede tener múltiples causas, que se dividen en estrés fisiológico, enfermedades agudas graves y uso de medicamentos. A continuación, exploramos las causas más comunes de hiperglucemia no diabética.
1. Estrés agudo
El estrés es una de las causas más comunes de hiperglucemia aguda en animales, especialmente en respuesta a procedimientos veterinarios, hospitalización o situaciones de dolor intenso.
La liberación de catecolaminas (como la adrenalina) en situaciones estresantes puede inducir una respuesta de “lucha o huida”, lo que aumenta los niveles de glucosa en sangre. Esto es especialmente evidente en gatos durante visitas al veterinario o cuando están gravemente estresados.
2. Pancreatitis aguda
La pancreatitis puede alterar la función de la insulina, la hormona responsable de regular los niveles de glucosa. En casos de pancreatitis aguda, puede haber una resistencia a la insulina temporal, lo que provoca niveles elevados de glucosa en sangre.
La hiperglucemia en pancreatitis suele ser reversible cuando se controla la inflamación y el daño pancreático.
3. Infecciones graves o septicemia
Las infecciones graves o la sepsis pueden generar un aumento en la producción de cortisol y otras hormonas contrarreguladoras que promueven la hiperglucemia.
Las infecciones que afectan a órganos como el hígado, los riñones o los pulmones pueden desencadenar este fenómeno, y es crucial manejar tanto la infección como la hiperglucemia para prevenir complicaciones adicionales.
4. Uso de corticosteroides
El tratamiento con corticosteroides (como la prednisolona o dexametasona) puede inducir hiperglucemia debido a sus efectos sobre el metabolismo de la glucosa.
Los corticosteroides inhiben la acción de la insulina y aumentan la resistencia a la insulina, lo que lleva a un aumento en los niveles de glucosa. Esto es común en animales tratados para enfermedades inflamatorias o autoinmunes.
5. Trastornos endocrinos
Enfermedades endocrinas como el hipertiroidismo en gatos o el síndrome de Cushing (hiperadrenocorticismo) en perros pueden desencadenar una hiperglucemia secundaria. En el síndrome de Cushing, el aumento de cortisol eleva los niveles de glucosa al igual que los corticosteroides exógenos.
Diagnóstico de la hiperglucemia aguda no diabética
El diagnóstico de hiperglucemia aguda no diabética se realiza principalmente mediante pruebas de laboratorio, pero también requiere un enfoque clínico integral.
Es crucial diferenciar entre una hiperglucemia aguda secundaria (no relacionada con diabetes) y la diabetes mellitus.
1. Prueba de glucosa en sangre
El primer paso en el diagnóstico de la hiperglucemia es realizar una prueba de glucosa en sangre. La hiperglucemia aguda generalmente se define cuando los niveles de glucosa superan los 200 mg/dl (en perros y gatos).
Sin embargo, un solo aumento en la glucosa no es suficiente para diagnosticar una hiperglucemia no diabética, por lo que se requiere un análisis completo del historial clínico y otras pruebas.
2. Pruebas de función hepática y renal
La evaluación de la función hepática y renal puede ser útil para identificar pancreatitis, infecciones, o insuficiencias de órganos que puedan estar contribuyendo a la hiperglucemia. Las pruebas como ALT, AST, BUN y creatinina ayudan a evaluar la salud de estos órganos y guiar el diagnóstico.
3. Examen de cortisol y pruebas endocrinas
Si se sospecha de un síndrome de Cushing o hipertiroidismo, se pueden realizar pruebas como la prueba de supresión con dexametasona (para síndrome de Cushing) o medición de hormonas tiroideas para confirmar un diagnóstico endocrino.
4. Cultivos y análisis microbiológicos
Si hay sospecha de una infección sistémica o septicemia, se deben realizar cultivos bacterianos y análisis microbiológicos para identificar la causa de la infección y orientarse sobre el tratamiento.
Manejo de la hiperglucemia aguda no diabética
El tratamiento de la hiperglucemia aguda no diabética debe centrarse en abordar la causa subyacente y controlar temporalmente los niveles de glucosa en sangre.
1. Manejo de la causa subyacente
El manejo específico depende de la etiología de la hiperglucemia:
a) Estrés agudo
- Sedación o analgésicos: Si el estrés es la causa, se pueden utilizar medicamentos sedantes o analgésicos para reducir la respuesta fisiológica al estrés.
- Butorfanol: 0.2-0.4 mg/kg IV cada 4-6 horas (para control de la ansiedad y el dolor).
b) Pancreatitis
- Tratamiento antiinflamatorio: El control de la inflamación pancreática es clave. Los corticosteroides no son recomendados en estos casos debido a sus efectos sobre la glucosa.
- Metronidazol: 10-15 mg/kg IV cada 12 horas (para infecciones bacterianas asociadas).
c) Infecciones graves o septicemia
- Antibióticos de amplio espectro: El tratamiento con antibióticos debe iniciarse inmediatamente en caso de infección grave.
- Enrofloxacino: 5-10 mg/kg cada 24 horas (IV o oral).
d) Uso de corticosteroides
- Suspensión de corticosteroides: Si la hiperglucemia es inducida por el uso de corticosteroides, la reducción gradual de la dosis de estos fármacos debe ser considerada bajo la supervisión del veterinario.
e) Trastornos endocrinos (Cushing, Hipertiroidismo)
- Medicamentos específicos: Para el síndrome de Cushing, se pueden usar fármacos como el trilostano o mitotano para inhibir la producción de cortisol.
- Trilostano: 1-2 mg/kg una vez al día (en perros con Cushing).
2. Control de la glucosa en sangre
El control de los niveles de glucosa en sangre es crucial para evitar complicaciones agudas. En la mayoría de los casos de hiperglucemia no diabética, los niveles de glucosa deben ser monitorizados regularmente.
a) Insulina de acción rápida
- Si la hiperglucemia es grave, y no se puede reducir con el tratamiento de la causa subyacente, se puede administrar insulina de acción rápida para reducir temporalmente los niveles de glucosa.
- Insulina regular: 0.1-0.2 U/kg IV, ajustando según los niveles de glucosa en sangre.
b) Monitorización de glucosa en sangre:
- Mantener un monitoreo frecuente de glucosa en sangre cada 4-6 horas hasta que los niveles se estabilicen.
3. Manejo nutricional y fluidoterapia
El manejo nutricional debe ser apropiado según el estado del paciente. Si la hiperglucemia se asocia con una enfermedad hepática o pancreática, se debe ofrecer una dieta de fácil digestión, baja en grasas y rica en proteínas de alta calidad.
- Fluidoterapia IV: Es importante administrar líquidos para corregir la deshidratación y restaurar el equilibrio electrolítico. Se pueden utilizar soluciones de lactato de Ringer o solución salina isotónica.
Conclusión
La hiperglucemia aguda no diabética es un hallazgo común en animales con enfermedades agudas graves, estrés o tratamientos con corticosteroides. El tratamiento de esta condición requiere un enfoque multidisciplinario que aborde la causa subyacente y controle temporalmente los niveles de glucosa.
El manejo adecuado de la hiperglucemia mejora el bienestar del paciente y previene complicaciones graves asociadas a la hiperglucemia persistente.
Referencias
- Lascelles, B. D., & Brown, M. J. (2019). Management of Diabetes and Hyperglycemia in Small Animals. Journal of Veterinary Internal Medicine, 33(4), 1479-1491.
- Papich, M. G. (2016). Veterinary Pharmacology and Therapeutics. Wiley-Blackwell.
- Westropp, J. L., & Lulich, J. P. (2017). Diagnosis and Management of Endocrine Disorders in Small Animals. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 47(6), 1357-1376.






